Micropoemas

Recatado es el rostro de los rescatados: no podemos rascarnos ni los restos y sólo tenemos un resquicio para agarrarnos al próximo rescate.

Cualquier espacio tuyo es mi patria.

 

Se peinaba minuciosamente la calva todas las mañanas en un ejercicio de recuerdo sin precedentes.

Y si no valen de nada las monedas, tendremos que vivir sólo con rimas, habrá que resistir por esas simas, busquemos elevar las autoestimas!

Josedespacio no tiene noción del tiempo.

Hay una zona de la ciudad repleta de esculturas en las cornisas pero todos caminan mirando al suelo.

 

Empezar para acabar…¿qué poco interesante, no?…

 

En la C/Desengaño me dijiste que me fuera; en ese minuto extraño, un abismo era la acera.

Estaban desorientados y subieron a lo más hondo del cimiento para contemplar desde allí la altura de la profundidad.

 

Te escribiré una frase segura, con palabras superclase como base, que no entre en un envase de basura y me asegure tu desfase y tu cintura.

Encima de tu mapa, una lata. Debajo de mi bata una tripa que me delata.

Kilos de amigos, miles de halagos. Hilos testigos de tus estragos.
Al final de la tarde creer para ver, la luna arde: nada que perder.
Sólo es absoluto lo relativo.

Viajar te rompe el letargo aunque no seas comandante y si hay mate por encargo que dure tiempo bastante suena bien interesante.

 
 

Buscaba perdido el norte, por eso andaba hacia el sur. Encontró el rumbo del este y terminó en el oeste.

Escribía mejor descalzo. Sentía que así tenía los dedos más libres.

No trabajes a destajo q no llegarás a viejo. Entrégate al regocijo sin sentir ningún sonrojo y sabrás lo que es el lujo.

Una risa rota rozó su rostro. (Erre que erre, en seis palabras)
Un cuerdo soñaba a diario que la bola del suelo rodaba por el mundo.

Hay quien se pone a mirar las estrellas a las 12 de la mañana y encima se cabrea.

A veces la contractura es la forma más segura de parar y de ponerse a rimar sin hacer literatura.

Cabello al viento, nuca tatuada, filtro del tiempo sobre la almohada.

 

 

Se han incrustado unas luces de color remordimiento en la penumbra y un comité de sabios intenta descifrar qué significa…

 

 

Estaban descubriendo unos acordes sueltos, cortos, vitales, y no sabían que al juntarlos les ahogaría toda una sinfonía.


Despertaron y vieron su rutina en ruinas. Comenzaron a reconstruirla pero pararon al comprender que ese era su mejor estado.

 

 

Una carcajada para intentar arreglarlo todo.

Sus pasos se tornaron escasos cuando le salieron alas celestes como bengalas y surcó cielos agrestes.

 

El amor es dar todo, sacrificarlo todo sin esperar nada a cambio (Albert Camus).
Y ser un gilipollas, también (Ferdinand Bancuver).

 

Fui uno. Soy otro. Seré yo.

 

Que no se duerman las musas, que sean muy bienvenidas pues nunca serán intrusas aunque lleguen distraídas.

 

Plantó tomates, cebollas, pimientos y berenjenas por el espacio y consiguió vegetales con sabor a estrella.

El viento iba en una dirección y las olas en la contraria, pero no pasaba nada…convivían.

 

¿No se podría reciclar el tiempo?

Las idas, las vueltas, las mentes resueltas, las almas dormidas, las causas disueltas.

Caminó día y noche durante años, décadas, y un día descubrió que su rumbo era un enorme círculo.

Sólo ondean las banderas blancas cuando todo está muy negro.

 


 

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